UN LLAMADO DE DIOS
El Padre David Neciosup, tiene de 30 años, y es de contextura delgada .Además, tiene una chispa que lo caracteriza. Hace quince años encontró su vocación, y es feliz con lo que eligió. “Si volviera a nacer escogería el mismo camino”, añadió.
El Padre David como lo llaman muchos, es un joven sacerdote diocesano que encontró su vocación sacerdotal a la edad de 15 años. Nació en la ciudad de Chiclayo, es el primero de sus tres hermanos, aunque su última hermana falleció cuando estaba en el vientre de su madre. Asistió a la primaria antes de cumplir los cinco años.
“Era muy tímido en casa, pero demasiado inquieto en el colegio”. Así se considera el Padre David cuando nos habla de su infancia.
Y, a pesar de descubrir su vocación a temprana edad, para él no fue tan fácil, acceder a ella.
En principio sus padres se opusieron estrictamente por la vocación que había elegido.“Eres demasiado pequeño para que vayas fuera de casa” le expresó su madre, cuando le contó sobre su vocación sacerdotal. Por otro lado su padre tenía un plan de vida preparado para él.
“Tú debes ser un contador como yo, o si tu quieres puedes seguir la carrera de ingeniería de sistemas y computación que te gusta, bueno y si quieres ir al seminario lo harás cuando termines alguna carrera”, le dijo su padre.
David sabía realmente lo que quería, aunque en principio cuando estaba aún en la secundaria, pensó que cuando terminara la secundaria estudiaría la carrera de ingeniería de sistemas y computación, pues era uno de los alumnos más destacados del colegio Nacional Politécnico Pedro A. Labarthe Durand, colegio donde estudió sus cinco años de secundaria y donde ocupó siempre los primeros puestos. Fue así que a finales de la secundaria se preparaba en una academia para postular a una casa de formación superior.
Era aproximadamente noviembre de 1995, y David tenía 15 años.
“Cuando estaba en quinto de secundaria en el colegio nos invitaron a participar de un retiro de tres días en la casa de Retiro Santa María en Chiclayo. Me gusto mucho” expresó, muy emocionado David.
Fue allí donde David descubrió un encuentro más cercano con Jesús y donde además conoció al rector de la casa de retiro, quien posteriormente lo invitó a participar de un campamento vocacional.
Ya para enero de 1996, David fue al campamento, el cual se realizó en el seminario. Allí vivió las dos primeras semanas de enero y posteriormente dos semanas también en el mes de marzo.
“Fue allí, cuando ya había decidido ser sacerdote”, expresó. Dejó la academia donde se preparaba para postular a la universidad.
“Después de aprobar los exámenes para entrar al Seminario, me quedé allí, y como era muy joven para ordenarme como sacerdote, antes de terminar el seminario me enviaron a estudiar al norte de España”, dijo. David estudió su último año y medio del seminario en la ciudad de Pamplona, al norte de España, además, fue becado para estudiar en la Universidad de Navarra, donde hizo su licenciatura de dos años en teología histórica. Allí vivió alrededor de 3 años y medio, donde además, después de terminar seminario se ordenó como diácono.
A los 26 años ya estaba en el Perú y se ordenó como sacerdote. Sus padres estaban orgullos de él, aunque al principio ellos se opusieron, después comprendieron la decisión de David. Su padre estaba más complacido aún, porque había hecho una carrera y en conjunto con su vocación.
Posteriormente, trabajó su primer año de sacerdocio en la parroquia “Señor de los Milagros”, en Campodónico, y además entró a estudiar a la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT).
El padre David es un sacerdote bastante alegre y jovial, trabaja ahora en la Iglesia Santa María Catedral, y además tiene a cargo dos grupos juveniles: “Voluntariado misionero” y “Encuentro juvenil en el Espíritu”.
A pesar de tener una corta edad tiene tres profesiones: es licenciado en teología histórica, licenciado en eduacion y barchiller en filosofía. El padre David trabaja también en USAT, dictando el curso de moral y filosofía. Es un padre bastante querido, tiene una buena didáctica para enseñar a jóvenes. Por ello, espera con ansias terminar el grado de maestría: “Teoría y práctica educativa”, la cual la está desarrollando en la USAT. Posteriormente espera alcanzar su sueño de poder hacer su doctorado.
El padre David es muy apegado a su madre, almuerza con ella cada miércoles y aunque su padre lo guía desde el Cielo, agradece por todo lo que le ha dado. Además, aconseja a los jóvenes a descubrir su vocación, si tienen la inclinación por llevar una vida cristiana como sacerdote.
Su pasión también es la tecnología, conoce perfectamente todos los sistemas operativos, pero por otro lado, odia tomarse fotografías. Así que al descuido, le pudimos sacar una fotografía mientras dictaba clases.
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